Un día sin…

Cuando no hay argumentos lógicos, cuando no hay propuestas viables, lo que queda es la amenaza y la manipulación. “Después de mí, el diluvio”, dijo Luis XV, rey de Francia. Y fue profeta: su sucesor fue guillotinado y el viejo régimen desapareció. Hoy, los herederos de la dictadura perfecta nos dan ese mismo mensaje, repetido millones de veces gracias a el dinero de los contribuyentes.

El mencionado anuncio nos recuerda algunos de los logros del partido gobernante. Logros en salud y en educación, por ejemplo. Y nos dice: Imagínate un día sin estos logros. La amenaza es clara: “sin nosotros, todo esto se perderá”. Después de mí, el diluvio, nos amenazan. Todo esto lo estás poniendo en peligro, dicen. La manipulación es clara. Con abundantes imágenes de niños, manipulan nuestro miedo hacia los daños que más afectan a nuestros hijos: la falta de educación y de salud. Por otro lado, nos mueven una de las características propias de nuestra cultura: el sentido del agradecimiento. El mensaje oculto es: “Si nos cambias, estarás siendo desagradecido y pondrás en riesgo a tus hijos”. Nada menos. Aquí está otra característica cultural que nos mueven: el lugar importantísimo que le damos a nuestra familia. Una manipulación científicamente planeada.

Cabría cuestionar esos logros que nos presumen. Porque son logros obtenidos con el dinero de los contribuyentes. Son una obligación, no un favor que nos hicieron por amor a la Patria. Y nunca sabremos cuanto se hubiera logrado si no hubiera habido la corrupción que hubo en torno a estos y otros temas de gobierno. No solo porque se hubiera usado el dinero de la manera correcta y sin desviaciones o desperdicio. También porque la corrupción frecuentemente significa poner en puestos de mando a personas ineptas, pero a las que se deben favores políticos o de otro tipo.

Imaginemos solo un aspecto: ¿Cómo sería el sistema de salud si el dinero desperdiciado se hubiera empleado en mejorar la capacitación de médicos, enfermeras y administradores? ¿Cómo sería el sistema educativo si ese dinero se hubiera empleado en capacitar y remunerar mejor a los maestros para que no necesitaran un segundo trabajo? Esto por no hablar de aquellos que recibieron medicamentos inútiles, como a los niños que inyectaban agua destilada en vez de darles quimioterapia, para que los funcionarios tuvieran ranchos, automóviles y joyas.

No es que uno crea ilusamente que baste con cambiar de régimen para que todo mejore. La clase política en conjunto, todos los partidos, nos inspiran desconfianza. Cuando gobernaron no hicieron una diferencia mayor. Sus propuestas (es un decir) no inspiran entusiasmo más que a su voto duro. Si acaso. Para muchos de ellos la propuesta es lo de menos, lo que importa es que su partido gane para tener acceso a puestos, privilegios y oportunidades.

No dejemos que nos asusten. No dejemos que nos manipulen. Seguirán intentándolo, porque no tienen argumentos. Fuera de sus frases hechas, sus mentiras y sus falacias, no les queda más que la amenaza abierta o velada. La verdad no es su campo, porque a veces la verdad nos cuestiona y se nos hace difícil de aplicar. Pero no hay otro camino. La verdad, basada en información validada y una lógica clara. No la posverdad, basada en sentimientos y en verdades a medias o mentiras completas.

@mazapereda

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