Orar por las necesidades concretas de la Iglesia y del mundo

Orar por las necesidades concretas de la Iglesia y del mundo

Continuando en las catequesis sobre la misa, Francisco habló del Credo y sobre la Oración de los fieles, recordando el “pedid y os será dado” de Jesús. “Nosotros no pedimos esto, porque tenemos poca fe, pero si tuviésemos la fe como dice Jesús, tendremos todo”. Es el momento de pedir las cosas importantes. Pero “las pretensiones de lógicas mundanas no suben hacia el Cielo, así como quedan no escuchadas los pedidos auto-referenciales”.

Las “intensiones” por las cuales se invita a rezar durante la misa “deben dar voz a las necesidades concretas de la comunidad eclesial y del mundo, evitando recurrir a fórmulas convencionales y miopes” y a “las pretensiones de lógicas mundanas no suben hacia el Cielo, así también no son escuchadas los pedidos auto-referenciales”. Lo recordó hoy el Papa Francisco, en la audiencia general, continuó las catequesis dedicadas a la misa.

A las 10 mil personas presentes en la plaza de S. Pedro en una mañana por momentos con llovizna, Francisco habló en particular sobre el Credo y la Oración Universal. El uno y las otras, dijo siguen las lecturas bíblicas y la homilía, “bien directa, dicha bien”, que responden al “derecho espiritual del pueblo de Dios a recibir con abundancia el tesoro de la Palabra de Dios”. Después de la homilía, “un tiempo de silencio permite sedimentar en el alma la semilla recibida, para que nazcan propósitos de adhesión a aquello que el espíritu sugirió a cada uno”.

“Después de este silencio, la personal respuesta de fe se expresa en la profesión de fe de la Iglesia en el ‘Credo’. Recitado por toda la asamblea, el Símbolo manifiesta la común respuesta a cuanto juntos se ha escuchado de la palabra de Dios (Cfr Catecismo de la Iglesia católica, 185-197) Hay un nexo vital entre la escucha y fe. Están unidas. De hecho esta, no nace de la fantasía de mentes humanas sino, como recuerda San pablo “viene de la escucha y la escucha se refiere a la Palabra de Cristo” (Rm 10,17) La fe, por lo tanto, con la escucha y conduce al Sacramento

“De esa manera, el rezo del ‘Credo’ hace que la asamblea litúrgica “vuelva a meditar y a profesar los grandes misterios de la fe antes de la celebración en la Eucarística”.(Ordenamiento General del Misal Romano, 67”.

“El símbolo vincula la Eucaristía al bautismo, recibido “en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo”, y nos recuerda que los Sacramentos son comprensibles a la luz de la fe en la Iglesia: son ‘signos’ de la fe, la suponen y la suscitan”.

“A continuación, la oración universal expresa la respuesta a la Palabra de Dios, que ha sido acogida con fe”, se expresa luego en la súplica común, denominada Oración Universal, porque abraza las necesidades del mundo (Cfr. OGMR, 69-71¸Introducción al Leccionario, 30,31). “En esta oración, los fieles se dirigen a Dios con la confianza de ser escuchados en sus peticiones, y hacen suya la mirada de Dios, que se preocupa de todos sus hijos”.

En este mismo punto, recordó que los Padres del Concilio Vaticano II quisieron restablecer la oración de los fieles, «para que con la participación del pueblo se hagan súplicas por la Santa Iglesia, por los gobernantes, por los que sufren cualquier necesidad, por todos los hombres y por la salvación del mundo entero» (Const. Sacrosanctum Concilium, 53, Cfr. 1 Tim 2,1-2). Por lo tanto, bajo la guía del sacerdote que introduce y concluye, “el pueblo ejerce el ´propio sacerdocio bautismal, ofrece, ofrece a Dios oraciones para la salvación de todos” (OGMR, 69), después las intenciones particulares, siendo propuestas por el diácono o por algún lector, la asamblea une su voz invocando: “Escúchanos, Oh Señor”.

“Recordamos, de hecho, cuanto nos ha dicho el señor Jesús: “Si permanecen en mí y mis palabras permanecen en vosotros, pedid los que deseáis y os será dado” (Jn 15,7). Nosotros no pedimos esto, porque tenemos poca fe, pero si tuviésemos la fe como dice Jesús, tendremos todo” Es el momento, subrayó Francisco, de pedir las cosas importantes. Y pedir: “Creo Señor, ayuda a mi poca fe”. “Las pretensiones de la lógica mundana “no despegan hacia el Cielo”, así como también los pedidos autorreferenciales quedan sin respuesta (Cfr Santiago 4,2-3).  Las intenciones por las cuales se invita al pueblo fiel a rezar “deben dar voz a necesidades concretas de la comunidad eclesial y del mundo, evitando de recurrir a fórmulas convencionales y miopes”. ‘La oración universal’, que concluye la liturgia de la Palabra, nos exhorta a hacer nuestra la mirada de Dios, que se ocupa de todos sus hijos”.

En los saludos dirigidos a los diversos grupos lingüísticos, el Papa recordó que hoy entramos en la cuaresma, “tiempo de ayuno, de oración y de caridad”. “Dispongamos nuestros corazones a vivir este tiempo en la unión con Cristo sufriente, que con su pasión y muerte en la cruz nos redimió, para que, libres del pecado, podamos participar en la santidad de Dios mismo”.

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