¿Qué es la intuición femenina?

No es casual que más de una vez a las mujeres nos hayan llamado “brujas” o nos hayan dicho que tenemos un “sexto sentido” o la “visión de un ciego” al ser capaces de ver más allá de nuestra realidad inmediata y notar experiencias que para los hombres pasan de manera inadvertida.

La intuición femenina es un aspecto real que a todas – aun sin ser totalmente conscientes de ella – nos ha tocado vivir, como le ocurre a una madre que comprende lo que le sucede a su hijo y se da cuenta de lo que necesita con sólo mirarlo. ¿Por qué naturalmente las mujeres tenemos esa capacidad?

Un estudio dirigido por la Universidad de Cambridge en el que se involucraron colaboradores de diferentes países del mundo, demostró que las mujeres a diferencia de los hombres tenemos una mayor capacidad de interpretación de las expresiones faciales de la emoción de las personas.

Los especialistas dicen que esto se debe a la estructura del cerebro femenino, el cual está programado de manera tal que los canales de información de las mujeres se caracterizan por ser principalmente auditivos y sensitivos.

Sus registros del mundo no son visuales, y esto se fundamenta porque anatómicamente hay en la mujer una mayor integración de las funciones del hemisferio derecho y del izquierdo del cerebro.

El Dr. Daniel López Rosetti – especialista en clínica médica y psicofisiología- explica que el mapa que contiene todas las rutas de conexiones del cerebro llamado ‘conectoma’ es muy diferente en hombres y mujeres.

En el hombre predominan las conexiones en un mismo hemisferio: las conexiones que van desde la parte anterior de cada hemisferio hasta la parte posterior. Estas conexiones facilitan particularmente la comunicación entre las áreas neurológicas de la percepción y la acción.

Las mujeres, en cambio, muestran no sólo un número importante de conexiones en un mismo hemisferio sino que presentan un mayor número de conexiones interhemisféricas que pasan por ese puente o cuerpo calloso uniendo ambos hemisferios.

Como resultado, mientras que para los hombres son fáciles las acciones directas como las de tipo físico, el mayor cableado entre los hemisferios en las mujeres facilita la integración de las funciones analíticas del izquierdo con las funciones intuitivas del derecho.

La psicóloga chilena Pilar Sordo remarca que teniendo en cuenta esta peculiaridad del cerebro femenino, las mujeres percibimos realidades producto de nuestra capacidad sensitiva y la constitución biológica que nos permite vivir las experiencias de modo diferente a los hombres:

Por ejemplo los órganos sexuales en las mujeres se encuentran internamente, mientras que en los hombres se ubican externamente en el cuerpo. Las mujeres no “ven” cuando orinan, cuando dan el pecho, o cuando se excitan sexualmente.

Mientras las experiencias en la mujer pasan principalmente por las sensaciones, para los hombres – a diferencia de estas- son claramente visibles: cuando van al baño, cuando están excitados o cuando tienen un orgasmo.

Una mujer que sabe escucharse, suelen equivocarse poco.

Cuando las mujeres tomamos conciencia de nuestras particularidades femeninas, podemos dar pasos que nos ayudan a aprovecharlas al máximo.

Guardar silencio nos ayuda a escucharnos mejor. Para desarrollar esa intuición es importante aprender a escucharse y tener la capacidad de confiar en lo que una cree que le sucede o siente que puede ocurrir, ya que esa información que no pasa por la vista tiene un reporte fidedigno de lo que está experimentando.

Todos tenemos, y sobre todo las mujeres por la intuición, una voz interior que nos dice cuando estamos haciendo las cosas bien y cuándo estamos haciendo las cosas mal.

Una mujer que sabe escucharse, puede tener una percepción más rica de la realidad obteniendo información valiosa, generar motivos de cambio que le permiten crecer y tomar decisiones sabias.

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