La revolución de Zuckerberg

En agosto de 2016, Mark Zuckerberg, fundador y director ejecutivo de Facebook (FB), visitó al papa Francisco.  Según el portavoz del Papa, Greg Burke, en ese encuentro “hablaron de cómo usar las tecnologías de comunicación para aliviar la pobreza, alentar una cultura del encuentro y hacer llegar un mensaje de esperanza, especialmente a las personas más necesitadas”.

Año y medio más tarde, los cambios en la red social más popular en el planeta –cambios provocados por la irrupción de noticias falsas, métricas erróneas y avisos publicitarios problemáticos—han sido anunciados por el propio Zuckerberg, quizá acordándose de aquella conversación con Francisco.

Los cambios que serán implementados en FB –según han dicho los especialistas que siguen de cerca la evolución de las redes sociales—servirían de revulsivo para lavar su imagen y, de cierta manera, volver a sus inicios.  Lo cierto es que, palabras más palabras menos, Zuckerberg ha dicho que “el muro se verá completamente distinto”.

El principal objetivo de la “revolución” 2018 de FB tiene que ver con el siguiente objetivo: menos noticias, más interacción.  Las noticias de empresas, de marcas y de medios de comunicación dejarán paso a un contenido “que fomente conversaciones entre familias y amigos”, explicó Zuckerberg a través de su cuenta.

Desde luego –y Zuckerberg ha dicho que es perfectamente consciente de eso—medios y empresas que tenía a FB como un bastión de sus finanzas y de su alcance, van a descender en su popularidad como resultado de este nuevo cariz de la red social que agrupa a más de 1,300 millones de usuarios en el mundo.

El número de “seguidores” de estas organizaciones lucrativas se reducirá drásticamente.  Ahora, la prioridad  de FB, según su fundador, será aumentar “el bienestar de los usuarios” de la red, aumentando “los momentos personales que nos permiten conectarnos entre nosotros”.

Por su parte, Adam Mosseri, vicepresidente de producto de FB dijo que los videos en directo que aparezcan en el muro de noticias serán también aquellos “que generen una mayor discusión”.  Todo ello hará que los usuarios vean menos noticias en el muro y usen la red para interactuar, no para ser traídos y llevados por las corrientes de pensamiento que controlan las sociedades en el planeta.  O al menos es lo que dice Zuckerberg que desea hacer.

“Con estos cambios espero que el tiempo que la gente pasa en Facebook se reduzca y también algunos datos de participación”, añadió Zuckerberg, y más adelante escribió en su cuenta: “Pero también espero que el tiempo que pasen en Facebook sea más valioso”.

En diversos foros Zuckerberg ha dicho que en este 2018 se va a centrar en asegurar que los usuarios queden protegidos frente abusos y que el tiempo que pasen en el sitio sea un tiempo “bien empleado”.

Otra idea es defender FB “contra la interferencia de los estados-nación”, en clara referencia al activismo que en muchos lugares aducen a Rusia y que en Estados Unidos fue muy claro en las pasadas elecciones presidenciales.

“Mi desafío personal para 2018 es centrarme en solucionar estos problemas importantes”, declaró Zuckerberg quien estaría tratando de reposicionar FB tras constatar que, de verdad, ha influido su invento en la configuración de la sociedad actual.

 En referencia hacia dónde quiere conducir FB en este año, Zuckerberg ha recalcado que las conversaciones entre familia y amigos serán “lo más importante”.  En lugar de ser un muro donde se comparten artículos de prensa, lo que quiere su fundador es que el muro sea “más sobre lo que tus amigos piensan y crean”.

En resumen, tras haber fomentado por años la participación de los usuarios, ahora Zuckerberg quiere que la gente pase menos tiempo en FB.  Y para los medios de comunicación, éstas sí son malas noticias: habrá menos tráfico hacia ellos proveniente de esta red social.  Algunos sitios virales van a cerrar.  Y FB, por vez primera, perderá dinero.  ¿Será por mucho tiempo?

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