La magia de “Coco” recuerda la ternura de la que habla Francisco entre abuelos y nietos

Hay películas “para toda la familia” que resultan adecuadas para niños, mientras que hay filmes pensados para niños que en realidad sacuden a toda la familia. Es parte de lo que ocurre con Coco, una hermosa superproducción con excepcional sello mexicano.

“¡Te hará llorar!” nos dijo la pequeña jovencita que recomendó la película. Y así fue… Estrenada primero en México, debido a que la historia se desarrolla en esas tierras latinoamericanas, es la cinta animada más taquillera de toda la historia en ese país.

La película estadounidense producida por Pixar y distribuida por Walt Disney Pictures está inspirada en la festividad mexicana del Día de Muertos, que narra con particular genialidad para lograr un clima agradable a lo largo de sus casi dos horas de duración.

Miguel, un niño de doce años que desea cantar, lucha por alcanzar su sueño en un entorno cargado de particulares prohibiciones a la música. La propuesta cinematográfica conduce al observador a fijar la mirada sobre los delicados tejidos de la familia y el hogar.

La relación entre un adulto mayor que “olvida las cosas”, pero al que se le trata con especial cariño, la defensa de las tradiciones y el profundo respecto a las características autóctonas de la nación azteca también forman parte del colorido tamiz genialmente argumentado en Coco.

El vínculo afectivo entre Miguel y su abuela es un punto de atención al que se le dedican pocos minutos, pero que resultan centrales en el desenlace de todo el trama y que dan especial emoción a toda la pieza.

Además, la película aborda con audacia e inteligencia la importancia de la amistad, con valores como la lealtad y la solidaridad, no exenta de intereses, envidias, mentiras y prejuicios.

Coco es una propuesta fresca e interesante que más allá de exaltar tradiciones particulares, llama a la reflexión sobre temas polémicos en los que sin embargo privan el respeto y la ternura en casa, lo que la convierte en una estupenda recomendación para disfrutar en familia.

Hace menos de cinco años, Walt Disney intentó registrar como marca el Día de Muertos, algo que generó un aluvión de críticas en las redes sociales, lo que llevó a la productora a desechar la idea. Por ello, más tarde, el director de Coco indicaría con énfasis que el filme mostraría –como en efecto hizo- total respeto y fidelidad a la celebración mexicana.

Antes de apostar por Coco, Lee Unkrich trabajó en Toy Story, Monsters. Inc y Buscando a Nemo, e hizo fenomenal equipo con Darla K. Anderson, pues juntos cosecharon notable éxito en Toy Story 3, aún la segunda película animada más taquillera a nivel mundial.

La cinta, en la que Pixar invirtió en esta cinta más de 5 años, ganó el pasado fin de semana el Globo de Oro como mejor filme animado y es una seria candidata al Óscar en esa categoría.

“Mi corazón se me sale del pecho”, dijo Unkrich al recibir el premio. “Coco no existiría si no fuera por la gente maravillosa de México y sus hermosas tradiciones”, agregó.

La película, que cuenta con Gael García Bernal en el reparto, es la primera que Pixar dedica a una cultura extranjera y la exhibe desde distintos puntos de vista, incluyendo a personajes como Pedro Infante, Cantinflas, Zapata, Jorge Negrete y Frida Kahlo.

Casi imperceptibles, incluso para los ojos adiestrados, la cinta incluye una piñata de Woody, Buzz y Mike en un puesto de Santa Cecilia y también aparece el pez payaso “Nemo” en la ofrenda de la abuelita de Miguel.

Coco es una abuela; de hecho, una tatarabuela. Según el Papa Francisco, ellos “son y seguirán siendo la memoria de su pueblo”. A ellos, enseña el Pontífice, “se les ha confiado una gran tarea: transmitir la experiencia de la vida, la historia de una familia, de una comunidad, de un pueblo; compartir con sencillez una sabiduría, y la misma fe: ¡el legado más precioso! ¡Felices esas familias que tienen a los abuelos cerca! El abuelo es padre dos veces y la abuela es madre dos veces”.

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