En el ascensor del Papa, una Virgen del silencio

El icono, inspirado en una imagen bizantina, representa a la Virgen María llevándose el dedo índice a la boca. Fue pintado por benedictinas del convento Mater Ecclesiae, en la isla de San Giulio, en medio del lago Orta, en el norte de Italia.

Se trata de una Virgen que dice: “No se murmura”, explicó el Papa en un discurso el pasado 21 de octubre ante seminaristas brasileños en Roma. Y es que los chismorreos matan la fraternidad sacerdotal.

El 14 de noviembre siguiente, para su segunda catequesis del miércoles sobre el significado de la liturgia eucarística, el sucesor de Pedro explicó que el silencio era necesario durante la misa. Señaló la importancia de llegar temprano a la misa, de “permanecer en silencio” en vez de estar de cháchara, y prepararse para la “relación personal de amor” con Dios.

El 22 de noviembre, el hermano Emiliano ofreció también al Papa su libro Il cammino del silenzio, que recupera siete años de cursos mensuales sobre el tema en el monasterio de las clarisas de Chieti. Es una “educación en el silencio interior”, afirmó el capuchino en La Stampa. “Para salir de la confusión de los sentimientos y escuchar la única música del gran silencio: Dios”.

Por último, para su misa del 1 de enero de 2018, el Papa nos animó fuertemente a permanecer en silencio ante el pesebre, como la Virgen María, para que Jesús “nos hable al corazón”.

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